Por siglos el hombre ha mirado al cielo en busca de respuestas… Los Astros están estrechamente relacionados con nosotros, nuestra Psicología y comportamiento y Sus energías influyen en nuestras vidas.
sábado, 1 de febrero de 2014
La importancia del Sol en la Carta Natal
CUANDO EL SOL NO BRILLA:
Depresión, pérdida de la voluntad de vivir, sentirse dominado por compulsiones internas, excesiva dependencia de los demás, identificarse con los resultados colectivos en el aspecto de no ser auténticos, a menos que existan otros para servirnos como espejos -son todas las experiencias que pueden sobrevenir si no nos atenemos a expresar nuestro Sol natal. Y expresar nuestro Sol significa hacer lugar en nuestra vida a los valores y necesidades del signo Solar, involucrándonos enérgicamente en la esfera de vida representada por su casa natal y honrando las necesidades de los planetas que lo aspectan. Cuando nos alejamos de las funciones simbolizadas por el mítico Apolo, lo que experimentamos es pasividad, debilidad, insignificancia y falta de confianza.
Necesitamos de otros para afirmarnos constantemente, y tenemos miedo de tener cualquier sentimiento que sea individual u opinión que nos pueda aislar del grupo que nos rodea. En la carta natal no hay ningún planeta que esté totalmente completo y hasta el Sol puede estar sobre enfatizado a costa de necesidades instintivas o a expensas de otros; Apolo no es el único dios. Los astrólogos se han topado alguna vez con un cliente que no despliega nada de su Sol natal y no puede reconocer ninguno de sus atributos en su temperamento. ¿Por qué esto es así? La incapacidad o falta de voluntad para construir un ego lo suficientemente fuerte se debe a varios factores. El primero de ellos es el efecto de nuestro entorno primitivo, que a pesar de las otras fortalezas internas que tengamos, puede ser muy destructivo y anular en una sofocante oscuridad a nuestro Sol e impedirle brillar. El desgaste sistemático del sentido de sí mismo de un niño puede ser parte de esto. Aquellos padres que a su vez no pudieron conectarse con la luz de Apolo, pueden sentirse resentidos al verlo refulgir en sus hijos y tratar de convencerlos que lo que importa es la familia, no el individuo. Las presiones colectivas también contribuyen, especialmente las provenientes de sociedades donde la expresión individual es equivalente a un acto criminal, tal como lo era para el antiguo régimen de la vieja Unión Soviética. Pero también es dable cuestionarnos si un medio ambiente destructivo puede desbaratar completamente la luz del Sol, si la persona por sí misma no se encuentra de cierta manera atrapada en un conflicto interno. Para comprender esto necesitamos mirar los aspectos solares en la carta natal y también cómo está ese emplazamiento solar en relación al balance de los demás elementos.
Una carta donde falte el elemento fuego, puede sugerirnos que a la persona se le dificulta tener confianza en la inspiración del Sol y se puede ver a si misma como alguien para nada creativo o destinado a servir a aquellos que sí lo son. Esto genera un conflicto interno y que podría ser evitado si detectamos y vemos en la carta esos deseos exigentes de seguridad o esa extrema dependencia del pensamiento ajeno. Un niño con semejante balance en su carta, nacido en el seno de una familia que le diera mucha importancia a la responsabilidad hacia los otros, puede rápidamente adoptar el rol de guardián y experimentar temor de su propia expresión, entendiendo a la misma como un instrumento de soledad y enajenación de la familia. Aspectos desafiantes hacia el Sol provenientes de planetas como Saturno y Quirón también pueden reflejar un conflicto interno, una profunda deuda con nuestro propio valer como individuos y que no nos hace confiar en la luz del Sol. El Sol puede estar bloqueado o existir una penosa sobre compensación que no ofrece ningún alivio real.
Tales aspectos hacia el Sol también podrían estar reflejando asuntos relacionados con el padre, quien a su vez pudo estar herido o inhabilitado para expresar su propia visión individual o haber actuado como una figura muy crítica, indiferente o desinteresada como para alentar el desarrollo del sentido de sí mismo en su hijo. Independientemente de que haya aspectos difíciles al Sol, este puede en verdad lograr su expresión, pero debe haber un compromiso entre la visión y la realidad de los propios límites. Los aspectos difíciles del Sol hacia los planetas exteriores también sugieren un profundo conflicto entre nuestra imparcialidad y la lealtad hacia lo colectivo y nuestra propia necesidad de brillar como individuos.
Tal conflicto también requiere de un compromiso -un vehículo a través del cual podamos expresar nuestra propia identidad y valores sirviendo también al colectivo al cual representamos. Aquí todo depende del equilibrio, o como bien decía la inscripción de Delfos: "Nada en exceso". Los emplazamientos de las casas también nos señalan un conflicto interno entre la expresión propia y los factores colectivos; el Sol en casa VIII, XI o XII, puede estar sugiriendo, tal como lo hace en sus aspectos a los planetas exteriores, una profunda apertura hacia la psiquis colectiva y la necesidad de encontrar un medio a través del cual podamos expresar nuestra visión individual como contribución a ese factor colectivo. El Sol en Casa IV ó X, puede reflejar una poderosa unión con alguno de los padres, lo que dificulta la transmisión de la luz del Sol a nuestro propio ser; más bien seríamos como una especie de vasija donde el padre vierte lo que él no pudo vivir. En la carta natal aparecen muchas otras formas en que se expresa el conflicto interno, quizá exacerbado desde el primitivo medio ambiente y que termina con la pérdida de la luz solar.
Entonces sucede que tenemos que trabajar muy duro para encontrar y expresar esta luz. No tenemos que pensar que el tener un Sol bien aspectado en el signo en que está dignificado o exaltado, significa que no vayamos a tener problemas en la vida, hasta un muy buen Sol podría ser algo demasiado bueno y hasta para aquellos que tienen un Apolo próspero, la pérdida del contacto lunar puede presentarles un tipo de desconexión totalmente diferente pero igualmente dolorosa. Pero si recordamos el símbolo del dios Sol como cosmocrator, la pérdida de su luz es equivalente a perder el sentido del propio significado como individuo y ninguna realización emocional absoluta de la luna puede compensarlo. Podemos encontrar una razón para seguir viviendo aún si nos quedamos solos. Pero si no tenemos ninguna razón para vivir, entonces intentaremos vivir a través de los otros, y cuando ellos nos desilusionen o se rehusen permitirnos continuar con esta conducta, entonces deberemos arreglárnoslas con esa falta de voluntad para vivir que en los tiempos antiguos solamente se curaba con la intermediación de Apolo.
Liz Greene.
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